Eddie Santiago está igualito que en los 80′s: la misma voz, la misma figura y desde luego las mismas canciones. Fue un verdadero placer escucharlas en vivo. A causa del nortecito el concierto se cambió al zócalo, que al ser más pequeño que la Macroplaza del malecón estaba atestado. Apenas si había espacio para moverse, y realmente muy poco para bailar. Pusieron un muy buen equipo de sonido, así que aún a la distancia se podía disfrutar de la música.



