“¿Cómo empezamos a desear? Deseamos lo que vemos todos los días”
- Hannibal Lecter, hablando con Clarice Starling en la novela El silencio de los inocentes (Silence of the lambs) de Thomas Harris.
Lo único que veo en televisión es el noticiero y el programa Tercer Grado. Anoche Carlos Marín designó al Caníbal de la Guerrero como uno de los personajes noticiosos del año, anotando además que ese sí se las echaba al plato. Por supuesto que Hannibal “the Cannibal” Lecter es un personaje mucho más sofisticado que mi paisano, y su diagnóstico del origen del deseo tiene mucha relevancia para los bailadores.
Hace un rato me encontré tres artículos excelentes en Tangoscopio de por qué el tango es Argentino. Estoy de acuerdo con su argumento, y puedo decir que una de las etapas más importantes de mi vida fue mi viaje a la Argentina, al Congreso Internacional de Tango Argentino CITA 2005, organizado por Fabián Salas. No hay nada como la inmersión en la cultura del baile que deseamos conocer, lo cual es uno de los motivos por los que recomiendo asistir a los eventos con orquestas en vivo.
Si queremos aprender inglés o alemán es porque tenemos interés en lo que hacen y viven las personas de Estados Unidos o Alemania. Si aprendemos salsa o tango es porque queremos comunicarnos con otras personas que tienen un lenguaje y una cultura distintos a la nuestra, de la que vamos a empaparnos al ir a bailar y conocer más de la música y del país de donde viene.
Una de las cosas que escucho con mayor frecuencia es que no hay con quién practicar. Incluso personas que tienen (tenemos) pareja no siempre pueden practicar a gusto. Mi recomendación en este caso es practicar los elementos qué se pueden desarrollar sin pareja, para no estancarse. Esto incluye técnica, musicalidad y timing. Y por supuesto ver videos. Para los y las que estén interesados(as) en el tango y no tengan acceso a una milonga, este canal de Youtube tiene videos muy buenos.


