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Noticias | Cuba
Publicado por Ansalatina.com
Por Mónica Uriel LA HABANA, 29 (ANSA) – El Estado comienza a fomentar tímidamente el turismo de salsa, uno de los bailes que más se practican en el mundo, pero cuyo aprendizaje para extranjeros en Cuba, cuna de esta música, nunca ha sido impulsado y carece de infraestructuras. “El turismo de salsa sería muy, muy grande si se abrieran escuelas. El que empieza a indagar las raíces de la salsa quiere venir aquí a aprender. Y nosotros nos creemos los mejores en esto”, dijo a ANSA un profesor cubano.
A diferencia de ciudades caribeñas como Santo Domingo, repleta de carteles publicitarios para aprender a bailar salsa en 8, 10 o 21 horas, en La Habana las pocas escuelas que hay para extranjeros están “camufladas” y se promocionan en Internet. Una especie de “tablón de anuncios” lo constituye el Malecón, la conocida avenida costanera, donde los turistas reciben ofertas de clases de salsa entre otros muchos servicios.
Una de las pocas escuelas de la La Habana con capital extranjero es Sprachcaffe, una agencia de viajes alemana abierta hace 10 años donde se ofrecen clases de salsa y cuya sede principal, en el barrio Miramar, nada hace pensar desde fuera que dentro haya extranjeros aprendiendo a bailar, llegados hasta aquí a través de tour operadores. Una subsede de esta escuela tiene como rótulo Casa del Tango, pese a que se dan más clases de salsa que del baile argentino y uruguayo.
El motivo de esta falta de impulso estatal podría ser el no querer promocionar el contacto de extranjeros con cubanos, lo mismo que llevó a tener el país de espaldas al turismo internacional durante décadas, hasta que éste se fomentó en los años 90 del siglo pasado como forma necesaria de recibir divisas tras la caída de la Unión Soviética. Cuba busca desde hace algún tiempo diversificar el turismo de sol y playa para hacer frente a la crisis del sector a nivel internacional y a los posibles efectos del cambio climático sobre la isla.
Desde febrero unos carteles de Paradiso, la promotora oficial de turismo cultural, anuncian clases de salsa en una tienda estatal de artesanía situada en una calle céntrica de la ciudad. “Las clases no se divulgan mucho”, reconocen desde Paradiso. Allí Mairi Cuesta, una ex bailarina del Tropicana de Varadero, de 34 años, da clases de salsa a extranjeros por 5 dólares la hora.
El alemán Heiko Wucher, de 41 años, por ejemplo, acaba de recibir su primera clase tras ver el cartel desde la calle y ha decidido tomar una cada día durante su estancia en Cuba. Paradiso también ofrece la posibilidad a los turistas de recibir las clases en los hoteles donde están alojados. Y la semana pasada se ha celebrado el Primer Master en salsa con la colaboración del gobierno cubano y la Embajada italiana, que incluía un paquete turístico de “inmersión” en el baile para los turistas llegados desde Italia.
Del 12 al 16 de julio Paradiso ha organizado una iniciativa similar en Varadero con talleres y clases de salsa para extranjeros. En Cuba nació la música del son, lo que se conoce como salsa, cuyo nombre surgió a finales de los años 60 en Nueva York, donde músicos de los barrios latinos pobres fusionaron ritmos de origen cubano con el jazz. El estilo más antiguo de la salsa es el casino, que se empezó a bailar en los años 50 en los casinos de la capital, de los que tomó el nombre. “Antes se bailaban fundamentalmente ruedas de casino, con varias parejas, después empezó a bailarse en pareja y ahora la salsa también se baila solo debido a que la música, que antes era suave, es cada vez más rápida porque ahora incluye elementos del reggaeton”, explicó Cuesta.
La profesora subrayó que “la salsa es la vida para los cubanos. Son muy pocos los que no saben bailar salsa”. Sin embargo el reggaeton ha desplazado últimamente a la salsa entre los jóvenes y algunos auguran que este baile podría morir en unos años en el país. “En Cuba está decayendo mientras que en el mundo se baila como locos”, afirmó un profesor. Programas de televisión para aprender salsa emitidos en los últimos años tratan de evitar que esto ocurra. Extranjeros que han recibido clases en La Habana se han convertido en profesores en sus países al igual que cubanos residentes en el extranjero enseñan a bailar salsa como manera de vivir. “Se pueden aprender los pasos pero lo más difícil de la salsa es lograr el estilo de un caribeño”, coinciden los profesores. (ANSA). JMG
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