El día de ayer fue uno de los más divertidos que he tenido en muchos años. Tomé la certificación para instructor de Zumba, y tengo que confesar que también fue la primera clase de Zumba que tomé en mi vida.
Me recordó mi primera clase de baile, que fue en gimnasio y era una especie de cardiobaile.
Lo que yo enseño en mis clases de salsa es técnica, conexión de pareja y economía de movimiento, y el Zumba es totalmente lo opuesto a eso. Desde luego que sí hay una técnica atrás de los pasos de Zumba, pero el énfasis está en divertirse tratando de sacarlos y no en una ejecución impecable. No es baile, así que hay que preocuparse de establecer una conexión con otra persona. Y es cansadísimo. Estoy acostumbrado a bailar 5-6 horas al día entre clases y social, así que pensé que estaba en buena condición, pero con la primera hora de Zumba quedé apaleado. Para el final de la tarde me hicieron como quisieron. Estoy totalmente embarado.
Quedé impresionado por la energía, carisma y dominio de la tarima de la ZES (Zumba Education Specialist) Evangelina ‘Banky’ Ferrer. El grupo era de más de 70 personas, en su mayoría instructores y practicantes de Zumba (70% mujeres), y nos tuvo hechizados durante toda la capacitación. Imposible no contagiarse de pasión que transmite.
La certificación inició con un master class, y luego alternando segmentos de teoría con explicaciones de los pasos para merengue, salsa, cumbia y reggaeton que son la estructura de la clase.
El sistema está muy bien pensado, cada paso tiene variaciones que lo hacen más demandante, y una clase bien estructurada aprovecha el efecto de entrenamiento de intervalos, de manera que pueda ser aprovechada por una persona en pésima condición y también por alguien en buena forma.
Además del contenido del manual, Banky compartió con nosotros infinidad de tips y consejos de cómo llevar la clase, motivar a la gente y sobre todo todo un gran énfasis en poner los efectos positivo que un instructor puede tener en la vida de una persona.
Mi mayor motivación como maestro de salsa es que he visto cómo el baile puede mejorar la vida de las personas, y me da mucho gusto encontrar que la compañía tiene esa visión. Soy el primero en aceptar que las clases de salsa tienen una limitación de horario y están dirigidas a un segmento muy estrecho de la población, así que el Zumba me parece una valiosa herramienta para llevar todos los beneficios de la actividad física y las relaciones humanas a una cantidad mucho mayor de personas.
Es un nuevo desafío para mi, pero me sentí como pez en el agua. Después de todo cuando fui animador en los resorts de Cancún lo que hacía era poner el ambiente de fiesta entre los pasajeros.
En una nota aparte, la certificación fue gratis, parte de un programa coordinado por la campaña de Enrique Peña Nieto. Yo he expresado muchas veces mis opiniones de los políticos en general y de Peña en particular, pero tengo que reconocer que este programa es un verdadero acierto. Van a certificar 7,000 instructores de aquí a la elección. Si tienes la oportunidad de tomarlo te lo recomiendo.




Clubdebaile en Bar-Rio




































