15 de Mayo se celebra en México el día del maestro, y desde luego los maestros de las escuelas oficiales se tomaron el “puente” y no dieron clases ayer ni hoy.
Los maestros de baile no tenemos plaza ni sueldo fijo ni pensión así que puedo asegurar que la inmensa mayoría toman el camino de la enseñanza por el gusto de compartir su pasión, por el prestigio que lleva el título y por la satisfacción del reconocimiento de sus alumnos.
En mi camino he tenido maestros y maestras muy buenos, y también muy malos, pero de todos he aprendido algo, aunque sea cómo NO dar clases.
Cómo llegué a ser maestro de baile.
Yo he tenido el honor de escuchar muchas veces a personas que me han dicho que mis clases les cambiaron la vida para bien, y eso es lo que me mantiene motivado a seguir mejorando y a tratar de llegar a más gente.
En un sentido más amplio, en realidad todos somos maestros. Cuando una persona entra en contacto con otra siempre se intercambia algo, tal vez sea tan pequeño que ni la recuerdes 5 minutos después pero tal vez tu influencia le cambie su estado de ánimo, su día o incluso su vida entera.
No está por demás estar consciente de ese poder de influenciar a la gente aún de manera inconsciente, y por ello les dejo esta reflexión, tomada del muero de un amigo (Gracias Fer!)
Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas, y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así, para descubrir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.
Tú no sabes quienes son estas personas, pero cuando fijas tus ojos en ellos, sabes y comprendes que ellos afectaran tu vida de una manera profunda.
Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad entiendes que sin que superes estas cosas nunca realizarás tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón.
Todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por la suerte. Enfermedades, heridas, el amor,
momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías.Todo ocurre para probar los límites de tu alma. Sin estas pequeñas pruebas, la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura… más empañada y sin razón.
La gente que conoces afectan tu vida, las caídas y los triunfos que tú experimentas, crean la persona que eres.
Aún se puede aprender de las malas experiencias. Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas.Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón, le das gracias porque te ha enseñado lo importante de perdonar, de la confianza, y a tener más cuidado de a quién abres tu corazón…
Si alguien te ama ámalo tú a ellos, no porque ellos te amen…,sino porque te han enseñado a amar, a abrir tu corazón y tus ojos, a las cosas pequeñas de la vida…
Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender de todo lo que puedas aprender, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender en ése momento.
Entabla una conversación con gente que no hayas dialogado nunca, y realmente escúchalos y presta atención.
Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho a hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y creelo, sino crees en ti mismo nadie lo hará tampoco…
Crea tu propia vida…encuéntrala…y luego… vívela.





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