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Noticias | Zumba
Publicado en www.inc.com
El año pasado, Tanya Owens Nuchols vivía en Washington, D.C., trabajando como diseñadora gráfica cuando, como tantos otros, perdió su trabajo. Ella tenía tres hijos que mantener, y ningúna oportunidad de trabajo.
Ahora, Nuchols dice que perder su trabajo fue “una bendición disfrazada”.
Apenas unos años antes, en un esfuerzo por perder algo del peso que subió en su embarazo, Nuchos había empezado a asistir a las clases de su gimnasio de Zumba, un programa de acondicionamiento físico que inició en Colombia. Para el 2006 ella ya era entrenadora certificada de Zumba.
“En ese puento yo estaba enseñando Zumba en mis ratos libres” dice Nuchols, de 34 años, “y por mucho tiempo me había estado diciendo a mi misma que ojalá puediera bailar de tiempo completo. Deseaba no tener que estar encadenada a un escritorio, así que cuando me despidieron, al principio estaba asustada de no tener empleo, pero después me llovieron ofertas para trabajar en Zumba”.
Ahora, ella tiene un ingreso equivalente enseñando Zumba a todos, desde empleados federales hasta jóvenes con desventajas. Y la historia de Nuchols no es única. Desde principios de 2008 y en el 2009, la cantidad de instructores de Zumba en todo el mundo se triplicó. Ahora hay clases en 105 paises en más de 60,000 lugares y una asistencia de 7.5 millones de personas que cada semana practican una variedad de estilos, desde salsa hasta Afro, de hip-hop a bellydance.
El co-fundador y presidente Alberto Perlman dice que la habilidad de la compañia de crecer durante la recesión ha dependido de la fuerza de sus entrenadores, por lo cual ayudar a los instructores a despegar es la misión número 1 de Zumba.
“Nosotros creamos una plataforma para permitirle a otras personas a ser exitosas haciendo lo que aman”, dice Perlman, “ya sea que ser exitoso signifique que pierdas peso o que ganes dinero”.
Perlman tanbién estaba sin trabajo cuando descubrió la manía del baile originado por el destacado entrenador Colombiano Alberto “Beto” Perez. Perlman había fundado una incubadora de negocios por internet para latinoamericanos en 1998, pero muchos de los propietarios de los negocios con los que trabajaba estaban todavía en las primeras etapas de obtención de fondos cuando la burbuja tecnológica estalló. Uno por uno los inversionistas de Perlman se retiraron del proyecto.
“Yo básicamente tenía 24 años y estaba sin trabajo, pero ya había manejado mi propia compañía”, dice Perlman, que ahora tiene 33 años. El estaba buscando su próxima actividad cuando su madre le mencionó haber tomado una clases con Perez en un gimnasio de Miami. “Ella dijo, ‘¿Por qué no te reúnes con Beto y tal vez puedas poner un gimnasio o algo?’”, recuerda Perlman. “Yo le dije, ‘No creo que vaya a poner un gimnasio, pero voy a reunirme con él.’”
Perez, de 40 años, fundó Zumba por accidente cuando se le olvidó llevar su música a una clase de aerobics que daba en Colombia. En su lugar, el puso la música que llevaba en su carro, la mayor parte era música latina, e improvisó la clase con pasos de baile. La demanda creció tanto que Perez se mudó a Miami esperando difundir el evangelio del Zumba a los Estados Unidos.
Durante su estancia en Miami, Perez se reunió con dos inversionistas que estaban dispuestos a ponerle millones de dólares al proyecto, pero el nunca se sintió bien acerca de su visión del Zumba; y fue entonces cuando conoció a Perlman. Después de la universidad, Perlman pasó tiempo analizando infomerciales para una agencia de consultoría, y quería sacarle dinero a ese conocimiento creando un negocio de infomerciales exitoso. Pensó que Zumba podría ser su primer producto.
Perez recuerda, “Me reuní con Alberto en Starbuks, y él me preguntó, ‘¿Tienes dinero?’ Yo le dije. ‘No.’ Entonces yo le preguntó ‘¿Tu tienes dinero?’ El dijo, ‘No.’ Yo le dije, ‘Muy bien, vamos a hacerlo.’”
Perlman está de acuerdo, “Pensamos, vamos a trabajar por esto, no solo invertir un montón de dinero”.
Juntos, hicieron equipo con el co-fundador y Director Operativo en Jefe Alberto Aghion, amigo de la niñéz de Perlman, que también conoció a Perez durante sus primeros años como instructor en Bogotá.
Perez continuó dando clases, y con el dinero que ganaron, el equipo produjo un demo, que llamó la atención de la compañia Fitness Quest de Ohio. “Licenciamos el nombre y el concepto a ellos para crear un infomercial y videos”, dice Perlman. Para eñ 2002 ya habían vendido cientos de miles de videos de Zumba y estaban listos para buscar su próximo producto cuando las llamadas empezaron.
“La gente nos llamaba para decirnos, ‘Soy instructor de fitness, compré este video y me gusta tanto que quiero certificarme en esto. ¿UStedes ofrecen certificación?’” dice Perlman. “Nosotros contestabamos, ‘Si, claro que tenemos certificación.’ Mientras tanto, yo pensaba que teníamos que sacar algún tipo de entrenamiento para instructores, porque hay demanda aquí.”
Hicieron su primera sesión de entrenamiento en un Hotel en Miami, donde se reunieron 150 personas que pagaron un pequeño cargo para obtener la certificación. Aunque nunca tuvieron la intención de que fuera un negocio de entrenamiento intensivo (la mayor parte de los ingresos era generado por videos caseros), Perlman, Perez y Aghion pronto se dieron cuenta de que esos entrenadores se estaban conviirtiendo en embajadores para su marca.
“En ese momento decidimos que nuestro negocio iba a ser ayudar a los instructores a ser exitosos”, dice Perlman.
Lanzaron una plataforma en Intenet llamada Zumba Instructor Network con el fin de atudar al creciente número de instructores con mercadotecnia, coreografía y relaciones. Por un cargo, los instructores obtienen estos servicios además de mercancía de Zumba, incluyendo ropa que pueden comprar por mayoreo y revender a sus estudiantes. “De repente estabamos ayudándolos y creando emprendedores,” dice Perlman.
En 2008, el equipo de Zumba se estaba preparando para los efectos adversos de la recesión, esperando que sus ingresos se desplomaran. “En lugar de esom, vimos un flujo tremendo de nuevos instructores,” dice Perlman, “y nos dimos cuenta que mucha gente que estaba perdiendo sus trabajos, sabía bailar o le gustaba el ejercicio. Proveyó una fuente de ingresos para las familias durante ese periodo difícil.”
Nuchols está agradecida de que el modelo de negocios de Zumba le de tanta importancia a apoyar a sus entrenadores. “De no haber sido por Zumba, no se que es lo que hubiera hecho. Tal vez un empleo de bajo nivel en mi campo, o trabajar gratis de interna, cuando mi nivel anterior era superior,” ella dice. “Soy una buena diseñadora, pero bailar es definitivamente donde está mi pasión, así que además de salvarme financieramente, siento que estoy haciendo lo que estoy destinada a hacer.”



